El Manifiesto de Proza

Escribir es un acto humano.

No porque las máquinas no puedan ordenar palabras — pueden hacerlo, sin fin, sin esfuerzo — sino porque el orden no es el punto. El punto es la lucha. El momento en que el cursor parpadea y no sabes qué viene después. La frase que borras. La que conservas. La sorpresa de tu propia mente encontrándose con la página.

Eso no es un fallo que haya que optimizar. Eso es el oficio.

Creemos que las restricciones crean libertad.

Una página en blanco con infinitas posibilidades paraliza. Una página con límites — un lugar, un tiempo, un desconocido, un secreto — es una invitación. La limitación es donde comienza la creatividad. Todo soneto lo sabe. Todo haiku. Toda historia escrita contra el reloj.

Proza te da paredes para que puedas empujar contra ellas.

Creemos en la verificación, no en la validación.

El mundo se está inundando de palabras que no cuestan nada producir. Pronto, la pregunta no será “¿esto es bueno?”, sino “¿esto es real?”. Los editores preguntarán. Los lectores preguntarán. Querrás una respuesta.

Cada historia que completas aquí queda registrada con marca de tiempo, bloqueada por sesión y verificada. Tu trabajo construye un historial — prueba de que un ser humano se sentó, luchó y creó algo.

No estamos en contra de la IA.

Estamos a favor de algo más antiguo: el trabajo difícil, silencioso y profundamente humano de convertir el pensamiento en lenguaje, palabra por palabra. Si quieres que una máquina escriba por ti, hay muchos lugares a los que puedes ir.

Este no es uno de ellos.

Proza es para escritores que escriben.

Bienvenido.